La FIA apunta a una reducción adicional de 80 kg para los próximos monoplazas de Fórmula 1.
Noticias 8 de agosto de 2026 • 5 minutos de lectura

La FIA apunta a una reducción adicional de 80 kg para los próximos monoplazas de Fórmula 1.

La FIA ha establecido un objetivo de peso claro para el próximo reglamento técnico de la Fórmula 1. El director de monoplazas, Nikolas Tombazis, quiere que los coches pierdan alrededor de 80…

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La FIA ha establecido un objetivo de peso claro para el próximo reglamento técnico de la Fórmula 1. El director de monoplazas, Nikolas Tombazis, quiere que los coches pierdan unos 80 kilogramos tras el ciclo actual.

La propuesta se refiere a las normas previstas para 2031. Un inicio anticipado en 2030 sigue siendo posible si la Fórmula 1, los equipos y los fabricantes llegan a un acuerdo.

Los coches de 2026 ya se han vuelto más pequeños.

La Fórmula 1 redujo el peso mínimo a 768 kilogramos para 2026. Esta cifra es 32 kilogramos inferior al límite anterior. La distancia entre ejes también se acortó 20 centímetros, mientras que los monoplazas perdieron 10 centímetros de anchura. Tombazis afirmó que los pilotos han acogido con satisfacción las dimensiones reducidas. También cree que ahora los coches se siguen más de cerca. Las mediciones de la FIA muestran que las pérdidas por estela están cerca del nivel registrado a principios de 2022.

El organismo rector modificó varias áreas que generaban un flujo de aire perjudicial bajo las reglas anteriores. Los alerones delanteros, los bordes del piso y la zona alrededor de las ruedas delanteras recibieron límites más estrictos. Los diseños actuales aún no han alterado el concepto aerodinámico previsto. La menor carga aerodinámica ha cambiado la forma en que los autos se mueven en la pista. Los pilotos se esfuerzan más en las curvas porque el chasis no se siente fijo a la superficie. La mayor altura de la carrocería también ha reducido el fuerte rebote que se observaba en los autos de efecto suelo anteriores.

Una gran reducción requiere cambios en todo el coche.

La reducción de otros 80 kilogramos no puede provenir de un solo componente. El chasis, la unidad de potencia, la batería, las estructuras de seguridad y el sistema de refrigeración contribuyen al peso total. Cada área también tiene límites establecidos por el rendimiento y la fiabilidad. Las pruebas de choque modernas exigen células de supervivencia y estructuras de impacto robustas. Estas piezas no pueden simplemente adelgazarse. Los ingenieros necesitarían materiales más ligeros, dimensiones revisadas y menos sistemas pesados, manteniendo la misma protección para los conductores.

Los jefes de equipo de Fórmula 1 se sientan juntos durante una conferencia de prensa de la FIA.
Los jefes de equipo de Fórmula 1 responden preguntas durante una conferencia de prensa de la FIA.

La unidad de potencia es otro aspecto clave del debate. El paquete de 2026 utiliza una mayor contribución eléctrica y requiere un almacenamiento de energía sustancial. Tombazis vinculó el objetivo de peso futuro con una fórmula de motor más sencilla para el próximo ciclo. Los equipos también llevan cámaras, sensores y equipamiento electrónico estándar. Algunos elementos contribuyen a la seguridad, la cobertura televisiva o las revisiones técnicas. Por lo tanto, una reducción significativa obligaría a la Fórmula 1 a revisar la lista completa en lugar de delegar toda la responsabilidad en los constructores.

La FIA tiene tiempo para probar diferentes opciones.

La introducción de la normativa en 2031 ofrece a los legisladores varias temporadas para la investigación. Los grupos de trabajo pueden comparar posibles unidades de potencia, dimensiones de los coches y pesos mínimos antes de emitir los documentos técnicos definitivos. Los fabricantes también necesitan suficiente tiempo para sus largos programas de desarrollo. Adelantar la normativa a 2030 acortaría ese plazo. Los equipos necesitarían tomar una decisión con antelación, ya que los nuevos chasis y motores requieren años de trabajo de diseño antes de su primera carrera. Los cambios de última hora aumentarían los costes y generarían un mayor riesgo de fiabilidad.

La FIA puede utilizar datos de los coches de 2026 durante este proceso. El seguimiento de carrera, la distancia de adelantamiento, el consumo de energía y las cargas de accidentes mostrarán dónde funciona el paquete actual. Estas mediciones proporcionan una base más sólida que las estimaciones realizadas antes de la temporada. Los primeros meses también revelaron preocupaciones sobre la gestión de la energía. Estas quejas a menudo dominaron el debate sobre el nuevo reglamento. El proyecto de coches más ligeros ofrece a los oficiales una oportunidad independiente para mejorar el tamaño físico y el comportamiento del chasis.

Un menor peso modificaría la frenada y las cargas sobre los neumáticos.

Un coche más ligero necesita menos energía para frenar antes de una curva. Esto puede acortar las distancias de frenado y reducir la carga sobre los frenos y los neumáticos. También puede hacer que los cambios de dirección sean más inmediatos para el conductor. Unas dimensiones más reducidas pueden ser útiles en circuitos estrechos. Los pilotos podrían usar más de una trazada sin necesidad de colocar un coche tan grande junto a las barreras. El beneficio dependería del ancho final, la distancia entre ejes y la estela aerodinámica.

Un coche de Fórmula 1 de Mercedes circula por un circuito seco.
Un monoplaza de Fórmula 1 actual completa una vuelta en una pista seca.

La construcción de los neumáticos aún tendría que adaptarse a las nuevas cargas. Por lo tanto, el peso del chasis depende del trabajo previo con el proveedor de neumáticos. Las pruebas vinculan los neumáticos, la suspensión y los objetivos aerodinámicos. Los requisitos de combustible y batería influirán en cada cálculo. Un coche ligero para la clasificación puede volverse mucho más pesado al comenzar un Gran Premio. Por consiguiente, la normativa necesita un mínimo práctico que los equipos puedan alcanzar sin piezas frágiles ni márgenes inseguros.

La cifra de 80 kg es un objetivo, no una regla definitiva.

Tombazis describió la reducción como la dirección que quiere que tome la Fórmula 1. El peso mínimo aún no está confirmado. Las reglas definitivas se establecerán tras negociaciones y estudios técnicos. Esta distinción es importante porque los equipos no pueden comenzar los diseños detallados con una sola entrevista. Necesitan límites exactos para el motor, la batería, la distancia entre ejes y las estructuras de seguridad. Estos documentos determinarán si la reducción total es viable.

La Fórmula 1 ha revertido una larga tendencia con los monoplazas de 2026. Tombazis señaló que esta podría ser la primera temporada en décadas en la que la maquinaria se haya aligerado. La próxima propuesta busca un avance mucho mayor en la misma dirección. Los monoplazas actuales seguirán siendo la referencia hasta que se apruebe un nuevo paquete. Sus datos de carrera mostrarán qué mejoras se mantuvieron en la competición real. Esta información determinará el peso y las dimensiones finales de la próxima generación.

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